El Perico Esmeralda
Nombre científico: Forpus coelestis.

Ing. Cesar Ortiz Zevallos
Socio A.P.O. Nª 068
El perico esmeralda, también conocido en nuestro medio como “esmeraldita”, es uno de los pericos más comunes en las tiendas de aves de nuestra ciudad, esto se debe principalmente a su tamaño, su rusticidad y su enorme belleza, características que lo colocan como una de las mascotas preferidas por los amantes de las aves.

La distribución natural de este perico abarca desde el oeste de Ecuador hasta el noroeste del Perú (La Libertad), en nuestro país esta ave es bastante común su área de distribución, razón por la cual las aves comercializadas en su mayoría de la extracción de la naturaleza y no de la cría en .

Las esmeralditas adultas alcanzan un tamaño entre 12 a 13 cm. y pesan 30 gramos. Pueden llegara a vivir, si les proporcionamos buenas , alrededor de diez años. El dimorfismo sexual es evidente, el es de un ligero verde plateado con una pincelada azul en el área detrás de los ojos. La parte inferior de la espalda, y las plumas del ala aparecen coloreadas de un azul cobalto brillante.

En el caso de las hembras, la mancha azul que aparece detrás del ojo es de menor tamaño e intensidad, y el obispillo es ligeramente azulado. El es blanco grisáceo, los ojos castaños y las patas de una tonalidad parda. juveniles son de una coloración más oscura que los adultos.

Esta especie fue criada por primera vez en el Perú por R. F. Losky en 1938, en medio esta ave tiene la reputación de ser muy difícil de criar debido a mayormente contamos con animales silvestres capturados. Sin embargo, otros países se cuenta con mucha experiencia en el tema.

El periodo de cría comienza en abril (coincide con la temporada posterior a las caracterizado por la abundancia de vegetación y alimento), etapa en la hay que incrementar la provisión de alimento para estimular el instinto de ón. La hembra depositará de 4 a 6 huevos, aunque se reporta casos esmeralditas que han llegado a poner hasta 10 huevos fértiles. La ón corre a cargo de la hembra, el macho también colabora en lograr la pasando mucho tiempo en el nido y durmiendo dentro de él durante la , para proporcionarles calor y seguridad a las crías. En el caso de que la no eclosione, la hembra abandonará los huevos y realizará otra puesta ó 10 días después.

La incubación comprende un periodo de 21 días, aunque es difícil determinar el ía que se dio inicio a la incubación para estimar la fecha de eclosión. Los nacen ciegos y cubiertos solo por un plumón blanco que pierden al tiempo. A los 10 días comienzan a abrirse los cañones, a los 12 días los ojos, y a los 20 días estarán emplumados y listos para poder visualmente su sexo. En un periodo de 4 a 6 semanas abandonarán nido y una semana después ya están comiendo solos./p>

El anillado se puede realizar entre los 8 a 11 días de edad empleando un anillo 4.0 milímetros de diámetro. Es recomendable oscurecer el color del anillo hacerlo menos evidente y disminuir las posibilidades que los padres ñen al polluelo al intentar retirar el cuerpo extraño. de ser muy cuidadosos con esta especie en lo que se refiere al entre padres e hijos, ya que algunos progenitores puede desarrollar comportamiento violento contra los pichones, por lo que siempre debemos estar atentos a cualquier muestra de agresión para separarlos. Las crías ser trasladadas a otra jaula en el momento en que observemos que ya por si mismas ya que en muchos casos son atacados por los padres que se “vayan” puesto que quieren iniciar otra postura.

Alojamiento:
Al ser un ave pequeña no es muy exigente en el tamaño de la jaula para , sin embargo, la jaula tienen que ser de la mayor dimensión que nos tanto nuestra economía como el espacio del que dispongamos, de tal, que los individuos que forman la pareja no se sientan hacinados como que se ataquen unos a otros o manifiesten síntomas de estrés arrancarse las plumas, revolotear desordenadamente, repetir acciones, etc.). ejercicio (posibilidad de vuelo en jaulas grandes) es importante para sanos y animados. Una precaución que debemos de tener en es la distancia entre barrotes; debe de estar comprendido entre 1,30 cm 1,50 cm., si no nuestros pericos pueden meter la cabeza y quedar atrapados. bandeja deslizante en el suelo de la jaula facilitará la limpieza y la higiene.

Durante la época de cría se debe colocar la caja nido en el frente de la jaula de manera que la visión del ave sea hacia el interior de la jaula. Utilizaremos cajas de nido recomendadas para periquitos australianos, no siendo proporcionarles material de nidificación, ya que por experiencia todo lo que se encuentre dentro del nido siendo por lo tanto importante la caja cuente con una concavidad para evitar el rodado de los huevos.

Es recomendable que las jaulas con las parejas para cría no se puedan ver ellas ya que desperdician mucho tiempo en disputas a la distancia, sin es estimulante para el inicio de la reproducción el escucharse unos con otros.

No se debe alojar con otras aves ya que resultan ser muy agresivas a pesar de su reducido tamaño.

Alimentación:
Se alimentan principalmente de semillas, entrando también dentro de su dieta fresca y frutas. Entre las semillas que les podemos ofrecer tenemos: el , la avena, linaza, níger, cáñamo, semillas de girasol. Hay que tener cuidado con el girasol ya que estas aves, al igual que otras, especial preferencia por esta semilla lo que puede ocasionarles de salud (obesidad) debido al alto contenido de grasas. No son muy a los mijos y la colza.

Entre las verduras y frutas que consumen se tiene la espinaca, lechuga, choclo maduro para evitar la diarrea), plátano, manzana, tuna, entre otras. Son aves recelosas para el consumo de nuevos alimentos por lo que cualquier alimento nuevo debe ser retirado después de un tiempo prudencial para evitar descomposición.

Debe proporcionársele agua fresca todos los días, asimismo deben tener a sales minerales (es mejor si se mezcla con grit), sobre todo en la época de cría. Consumen con mucho gusto el hueso de jibia lo que es una fuente de calcio y mucha diversión.

Publicado en el Boletín de la Asociación Peruana de Ornitología
(Setiembre/Octubre 2003).